Y TÚ, ¿DE QUÉ TIENES MIEDO?

EL MIEDO.

El miedo es como el león para la gacela, es el mayor depredador del ser humano del siglo XXI. No debemos sobreestimar el miedo, pues puede convertir al ciudadano más civilizado de la comunidad, en una terrorífica bestia negra de ojos rojos que arrase con todo a su paso, no dejando más que desolación tras de sí. Cuando actuamos bajo el influjo del miedo, nos vemos reducidos a nuestros instintos más primarios. La conciencia o la empatía, de las que el ser humano hace gala, quedan relegadas a un segundo plano. Estamos diseñados genéticamente, como la gacela, a huir, a escapar frenéticamente del león, del miedo. Echar a correr y no mirar atrás.

La jauría humana (1966) dirigida por Arthur Penn y protagonizada por Marlon Brando

Pues todos sabemos lo que le sucede a la gacela que la paraliza el miedo, el terror la invade cada fibra de su fibroso cuerpo de cuadrúpedo y deja de ser dueña de sus patas, de sus movimientos, de sus “pensamientos”. Dejamos de ser dueños de nosotros mismos, de nuestras ideas. Perdemos nuestro turno de movimiento en el juego de la vida. Y es el miedo el que maneja nuestros hilos, como marionetas de cartón piedra cuyos colores están ahora desgastados por el paso del tiempo.

 

Y por ello corremos a todo trapo. Tan rápido que nos vemos obligados a cerrar los ojos para que el viento no nos haga daño, de modo que dejamos a de ser conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor. Y si por alguna fortuita casualidad del destino, nos vemos obligados a frenar y abrir los ojos, nos encontraremos en medio de la selva. Sin darnos cuenta estamos viviendo según la ley de la selva, la ley del más fuerte. Todas las reglas y convenios sociales, que hemos ido construyendo gota a gota de tinta y sudor, han quedado reducidas a menos que cenizas. Reducidas a un débil eco, antiguo como lo son las runas nórdicas, que intenta abrirse camino en nuestras consciencias. Sin lograr ningún resultado.

American Psycho (2000) dirigida por Mary Harron y protagonizada por Christian Bale

En este momento llegamos a otro punto de inflexión en el tablero de la vida. Nos podemos encontrar ante ese prototipo de persona que prefiere volver a cerrar los ojos rápidamente y ponerse una venda lo más tupida posible, a fin de evitar incidentes como este en el futuro. Estos sujetos que vuelven a meter primera y poner pies en polvorosa, son a los que no dudamos en plantarles  la pegatina de “COBARDE” en medio de la frente, en colores llamativos y con luces de neón. Y les vemos alejarse corriendo, otra vez. Vemos como se aleja esa bombilla amarillenta y parpadeante de su cartel de neón, evocando a un espléndido y decadente cabaret parisino, ahora venido a menos, cayéndose a trozos. Nos falta tiempo a todos para salir a criticar a dichos sujetos, a ponerles verdes y mentar a todos sus familiares y ancestros. Sin ser conscientes de que quizás, si nos ponen delante un espejo, es posible que estemos desgañitándonos a gritos e improperios contra nosotros mismos.

Pulp Fiction (1994) dirigida por Quentin Tarantino

Por otro lado tenemos al sujeto que al detenerse y mirar a su alrededor, también se aterroriza y un escalofrío le recorre la espalda. Esta otra ficha del tablero de la vida también cierra los ojos, pero no con rabia y miedo, si no con lentitud, con calma. Respira. Ordena sus ideas, hace esquemas de actuación, hace listas, recalcula… Y esta vez, vuelve abrir los ojos, ahora sí con energía, con decisión. Está decidido a enfrentarse a ese miedo, a ganarle y librarse de los grilletes que le puso en el pasado. Vuelve a ser consciente de que la vida ya pasa demasiado deprisa como para encima ir corriendo. No hay prisas. Que el fin no justifica los medios, pues esta máxima lo único que hace es dejar restos de lo que antes eran seres humanos, que poco a poco va consumiéndote a ti también. Este individuo es el que se detiene en medio del camino. Se detiene en la encrucijada a decidir qué camino tomar, en vez de seguir frenéticamente hacia delante sin plantearse ni cuestionarse nada. Se fija y es capaz de disfrutar de esos pequeños detalles, que normalmente nos pasan desapercibidos a los llevamos la tupida y ennegrecida venda aun atada a los ojos. A este otro sujeto, rápidamente, le colocamos todos la etiqueta de “filósofo”, “vividor”…. Y la bilis de envidia nos corroe las entrañas, pues en el fondo quisiéramos poder disfrutar de la vida y librarnos del miedo del mismo modo que él lo hizo.

Thelma y Louise (1991) dirigida por Ridley Scott

Pero no nos engañemos. Si no lo hemos hecho, es poque esto no es siempre es tan fácil. Si se llaman instintos primarios será por algo. Pero, ¿esto es una excusa para tirar la toalla y dejar de intentarlo? El ser humano, que siempre anda alardeando de su posición en la escala evolutiva, que si nos diferenciamos de los animales por este motivo o por este otro, y luego se convierte en el peor de los depredadores. ¿Qué tipo de gacela quieres ser? ¿La que se convierte en león y muerde a la de delante para poder seguir avanzando? ¿La que actúa con reflexión y sabe que si no es colaborando con la manada, lo más seguro es que el león la atrape? ¿Despertarse mañana y no saber por qué estas donde estás, y flagelarte con lo que has hecho para “sobrevivir” hasta ese punto? ¿Vas a dejar que los dados decidan tu próximo movimiento o serás dueño de tu propio recorrido en la vida?

El diablo sobre ruedas (1971) dirigida por Steven Spielberg

No sobrestimes al miedo, no dejes que te domine. Y terminamos haciendo un guiño a la Guerra de las Galaxias, con esa frase que todos conocemos pero que muchas veces olvidamos.

 

“El miedo lleva a la ira,

 

 la ira lleva al odio, 

 

el odio lleva al sufrimiento… … 

 

y el sufrimiento lleva al lado oscuro”

Fdo. Un desastre con Patas

 

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ASPIRANDO AL SIN SENTIDO, EN EL MÁS ESTRICTO DE LOS SENTIDOS

La vida debería ser incoherencia absoluta. Un cóctel del cubismo de Picasso, el realismo de Velázquez y el surrealismo de Dalí: en el que las meninas, fraccionadas en mil perspectivas, trataran de sujetar escurridizos relojes. Sorpréndete a ti mismo, que tu objetivo sea desconcertarte y mantenerte siempre atento a cuál será tu próximo movimiento. No aspires a que el resto te comprenda, no te comprendas ni a ti mismo. Albert Einstein decía: “loco es aquel que haciendo siempre lo mismo, esperar resultados distintos”. Haz locuras siendo el más cuerdo del manicomio.

“Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco” dirigida por Milos Forman

Estudia Medicina, Físicas, Matemáticas…..y cuélate en las clases de Filología, Filosofía y Arte. Pinta, canta, baila, lee… cálzate las zapatillas, enciende el cronómetro y vete a correr la maratón o tírate en paracaídas. Enciérrate un fin de semana a estudiar para ese examen imposible, y al siguiente plántate en el aeropuerto y coge el primer vuelo que veas en la pantalla. Sal de fiesta, emborráchate, salta, grita, acuéstate con un desconocido, que te quiten el carnet por coger el coche…..al día siguiente, ve a misa, medita de la fugacidad de la vida, disfruta de la comida familiar y de jugar con tus primos a los superhéroes/ las princesas como si fueras un niño más.

“La Dolce Vita” dirigida por Federico Fellini

Ponte triste y llora, y a continuación ríe hasta que acabes llorando de la risa. Roba la baratija aquella de los chinos y devuelve la cartera que encontraste en el metro el otro día. Enamórate, desenamórate, no te ates a nadie y promete la eternidad. Grita por la calle, súbete por los tejados, abre aquellas puertas con un cartel de prohibido el paso. Pide permiso, da las gracias…. tomate confianzas y se un poco egoísta. Experimenta.  Se feliz y se infeliz. Hínchate a comer chocolate y vive a base de ensaladas y demás cosas verdes. Llega tan pronto que tengas que esperar mirando cómo la gente pasa por delante de ti…. la próxima vez llegarás tan tarde que ya no quedará nadie. Pierde las cosas. Vete de casa sin hacer ni la cama y al día siguiente ordenar hasta el cajón de los cubiertos.  Planea la mayor americanada que se te ocurra…..investiga sobre la simbología de la ancestral cultura oriental o cuáles son los pilares de la sociedad occidental. Ponte metas imposibles y fracasa. Viaja a todos los rincones del mundo.

“El Lobo De Wall Street” dirigida por Martin Scorsese

 

No pienses demasiado las cosas. Céntrate en exprimir al máximo cada segundo. Descubre algo nuevo cada día. Sorpréndete de las cosas más simples y mundanas. Aprende los mecanismos más complicados que forman el engranaje de nuestro mundo, de nuestra sociedad… Hoy no le busques los tres pies al gato, y mañana empéñate en que tenga hasta diez patas el gato de las narices.

“Alabama Monroe” dirigida por Felix Van Groeninge

Debes poder sentarte, a los ciento y pico años, en el porche de tu casa, en la otra punta del mundo donde naciste, con una vaso de ginebra en la mano en una mecedora viendo como anochece. Cerrar los ojos, llenar los pulmones de aroma del atardecer…. y ser consciente de que no te dejas nada por hacer o por probar. Sentirte satisfecho. Recuerda, solo se vive una vez. No lo desaproveches buscando la coherencia. Enloquece de vez en cuando.

William Bonney conocido como Billy the Kid

Fdo. Un Desastre Con Patas

El Beso y la maravillosa pseudorealidad del cine

EL BESO DE CINE (EN EL CINE)

Me declaro cinéfila empedernida, sin posibilidad de curación. Y es que, no se me ocurre mejor plan que una tarde en el sofá, la luces apagadas y una buena película sonando en la pantalla. Soy, y seré, de esos extraños seres que a día de hoy aún siguen pagando la entrada del cine para ver esa película que acaban de estrenar. O de las que se compran el DVD en edición especial, limitada, remasterizada…. (sí, esa que viene en una cajita de metal toda ella muy colorida, que más inútil no puede ser a decir verdad), por el simple postureo de poder mirar luego la estantería de tu casa y verla repleta de las grandes obras del cine.
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Los Simpsons, ya uno más de la familia
Y esta pasión por el cine, en mayor o menor medida la compartimos todos (o casi todos….. no me voy a arriesgar a enunciar el axioma “A todo hijo de vecino le apasiona el cine”, porque en ese caso,  bajaría rápidamente mi vecino a contradecirme….. y es que en esta vida basta que digas algo, para que de un plumazo te demuestren lo equivocado que estabas). Bueno, que empiezo a divagar y me voy de tema al más puro estilo Woddy Allen.
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Manhattan es una película dirigida y protagonizada por Woody Allen
Si todos disfrutamos viendo una película de tal tema o tal otro tipo, es por un motivo tan simple como la búsqueda de la evasión a realidad en que nos vemos sumergidos. Nos permiten vivir aventuras desde la seguridad de nuestro santo sillón: podemos ser el más temerario de los agentes del Servicio Británico, la más enigmática de todas las Mujercitas, vivir un amor de vacaciones en Roma, comenzar tus patrullas como policía junto a Denzel Washington, o formarnos como magos en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería…..
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Training Day directed by Antoine Fuqua
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Winona Ryder como Josephine
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The first James Bond film: Dr. No, starring Sean Connery
El cine nos permite adquirir un montón de roles, tomar decisiones y formarnos ideales y marcarnos aspiraciones. Una de las características del ser humano, que nos define como tal desde el principio de los tiempos, es contarnos historias los unos a los otros. Historias que pasan de generación a generación, y que todas tienen como objetivo enseñar algo. Enseñar una idea, un valor…. a fin de mejorar nuestra sociedad. O lo que en ese momento se entienda que es mejorar nuestra sociedad (cosa que es increíble como cambia en el tiempo y desde la perspectiva que lo mires… nunca digas nunca, porque te sorprenderás a ti mismo diciendo mañana lo contrario) pero mejor, no entremos hoy en ese tema, porque eso sí que sería perderse por los Cerros de Úbeda.
Atardecer en los Cerros de Úbeda, municipio de la provincia de Jaén
El tema que quería retratar, remarcar, pincelar… hoy, es el daño que hace el cine. En concreto el daño que ha hecho, hace y hará con su típica escena de “EL BESO”. Y es que, ¿quién nunca ha imaginado el momento de ese primer beso con esa persona como la mejor de las escenas de amor del cine?. Y en nuestras febriles elucubraciones, Audrey Hepburn y  George Peppard bajo la lluvia en Desayuno con Diamantes en comparación con nosotros, serían los amantes más insulsos de este universo. Existen numerosas películas con increíbles románticas y dulces escenas, empalagosas hasta decir basta, que proyectamos en nuestra persona.
Breakfast at Tiffany’s (film), the 1961 film adaptation of the novella, directed by Blake Edwards

 

Creo que la mejor forma de defender con capa y espada mi alegato es el siguiente vídeo :

Y señores y señoras lamento informales, que por nuestra condición de ser humano imperfecto aún inmerso en un pseudo-evolucionismo a base de mutaciones aleatorias, ni el más cafre y sociópata de nosotros puede escapar a esto.

 

Fdo. Un Desastre Con Patas