Y POR LLEVAR LA CONTRARIA, YO EMPIEZO DESPIDIENDOME

¿Locura transitoria o permanente?

Se supone que debería empezar con un “¡Buenos días!” “Gracias por pasarse por aquí” o “Espero que disfrute el contenido de este blog”…. O por lo menos, así es como la mayoría dan inicio a lo que serán un montón de entradas algunas maravillosas y otras abominables, algunas filosóficas y otras absurdas.

Y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Por qué debemos empezar presentándonos? ¿Dónde queda la magia del misterio, aquello de dejar las cosas a la imaginación? ¿Quién fue el bajito y de voz chillona Führer que decidió que la mejor forma de darse a conocer es con un “Hola, este soy yo, de tal y cual manera, pero no de aquella….. No se vaya a quejar luego, que quien avisa no es traidor”.

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“El gran dictador” de Chaplin

Y es que, ¿no sería mucho más romántico y barroco ir conociéndose poco a poco? Cada día descubrir una pequeña pieza de alma, que nos maraville o que nos repugne y nos haga ir corriendo a “clickar” sobre la cruz roja de la derecha que cierre la ventana.  ¿Hemos olvidado la sensualidad de descubrirse la muñeca a lo Rita Hayworth, por calzarnos minifaldas que envidian a cinturones por tener más tela?

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Rita Hayworth en “Hilda”

Se dice que la felicidad está en las pequeñas cosas, pero si nos ponemos a correr y queremos descubrirlas todas de golpe y porrazo, la vida se queda sin un objetivo. Se volverá repetitiva y tediosa, un día tras otro en la rutina, como algo sin sal o un día sin chocolate…… Y viviremos en una espiral de  rutinas, en la seremos zarandeados de un lugar a otro, siempre anestesiados, pasando por la vida como esos zombis que son ahora tan famosos de la serie The Walking Dead.

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“The Walking Dead”

Siempre habrá alguno, no sé si pobre desgraciado o afortunado, que un día de especial lucidez el despertador le despierte del coma, con esa psicótica  estridente melodía, que solo escucharla te transmite instintos de serial killer….. Y este desgraciado/ afortunado, rodando en la cama para poder taparse hasta la cabeza, será consciente de que ha llegado hasta ese mismo instante sin saber muy bien cómo o por qué……. Y lo más importante, ¿para qué? ¿Qué es lo siguiente? ¿A dónde se supone que va todo esto? ¿Cuál es el siguiente paso a dar y por qué demonios se supone que debe darlo?

Y será entonces cuando le inunde una sensación de opresión en el pecho, como si todo el universo hubiera decidido sentarse a descansar sobre él…. le costará respirar, el pulso se le acelerará. Podrá sentir el latido de su corazón en las sienes, recordándole que sigue vivo, que el mundo sigue girando a toda leche, y que no se van a parar las cosas para que él pueda coger aire, cerrar los ojos y volver a subirse a la vida. Llegados a este punto, con suerte la falta de oxígeno y la retención de dióxido de carbono habrán cumplido con su tare. Y el sujeto en cuestión, habrá ido perdiendo lentamente la conciencia, volviendo a entrar en un dulce y plácido sueño. Sueño del que volverá a ser arrancado por ese maléfico despertador. Despertador que volverá entonar su retorcido himno a la locura diaria, a la rutina, a la vida planificada al milímetro, a los horarios y objetivos, a los codazos y pisotones para llegar a una “meta” fantasmagórica y no objetivable (que en nuestro interior sabemos que es inalcanzable),a una felicidad fingida y aprendida…

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“El Homiguero”. Hora punta en una de las estaciones de metro de Shanghai, por de Carlos de la Rúa, un fotógrafo español.

Pues bien señores lectores, a partir de este instante me niego a ser ese eslabón en la cadena de montaje que es la sociedad. Me declaro como esa pieza que siempre te queda al final de terminar de montar la estantería sueca de IKEA ,  esa pieza que no sabes qué hacer con ella: si guardarla para ver si más tarde descubres dónde encaja, o tirarla y no volver a preocuparte por ella.

Mi último acto como play mobile manejado a su antojo por unas manos regordetas ajenas a sí mismo, será aclararles y confirmarles, a gritos, desgañitándome, tirándome de los pelos, dando saltos y rodando por los suelos, que no les diré qué es lo que van a poder encontrar en esta ventana al caos que es mi interior. De este modo, comienzo el blog con una despedida:

<< Queridos y amados lectores, todo lo que empieza debe terminar algún día, a por lo menos eso es lo que se comenta junto a la maquina del café en los descansos (quien sabe a lo mejor solo son chismorreos de maruja cuarentona….). Por si acaso yo me despido, no vaya a ser que me pille el final a medio vestir y con el café aún enfriándose….. Espero que hayan disfrutado con la serie de catastróficas desdichas que zarandean y vapulean mi mente, espero que hayan sido capaces de naufragar conmigo por los distintos derroteros a los que nos lleva la vida, espero que no hayan horrorizado con la forma de destripar la realidad al más puro estilo british de Jack, con el objetivo de sacarle al mundo hasta la última gota de su a veces dulce, a veces ácido jugo…. En caso de que alguno de ustedes haya encontrado algún atisbo de cordura a toda esta sarta de desvaríos, les ruego que se pongan en contacto conmigo. Y acto seguido, se dirijan al sanatorio mental más próximo a su hogar;  porque amigo, necesita atención psiquiátrica urgente. Y no es broma. >>

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“Alguien voló sobre el nido del cuco” dirigida por Milos Forman

Fdo. Un Desastre Con Patas

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